1. Aprende a entrar y salir de la cama de la manera correcta.

    Puedes lastimar tu espalda baja al moverte indebidamente al momento de entrar o salir de tu cama.

    Siempre rueda en una postura recta cada vez que desees acostarte.

    Siéntate en un lado de la cama, aproximadamente en donde deseas que tus glúteos reposen mientras duermes. Baja tu torso sobre tu lado izquierdo o derecho a medida que subes tus piernas. Debes permanecer en una postura recta durante este movimiento.

    Para dormir boca arriba, rueda con una postura recta de un lado a tu espalda. Para ir al otro lado, dobla la pierna opuesta al lado hacia el que quieres rodar. Utiliza tu pie para empujarte. Aprende a moverte siempre con una postura recta para evitar dañar tu espalda.

  2. Verifica si tu colchón tiene más de 8 años.

    Si es así, tal vez sea el momento de cambiarlo. Con el paso del tiempo, los materiales en un colchón se descomponen y sirven de menos apoyo para la espalda y el cuerpo.

  3. Duerme en posición fetal.

    Dormir de costado con las rodillas elevadas puede ayudar a aliviar el dolor en la espalda baja, pues permite que las articulaciones de la columna vertebral se extiendan. Coloca una almohada extra grande o una almohada para el cuerpo entre tus piernas cuando estés de costado.

    Dobla ambas rodillas hasta encontrar una posición cómoda. Evita curvar tu columna. Coloca la almohada de tal manera que encaje entre tus tobillos y tu rodilla al mismo tiempo. Usar una almohada ayudará a mantener tu cadera, tu pelvis y tu columna alineadas, y reducirá la tensión.
    Usa una almohada más gruesa si duermes de costado.

    Alterna de lados. Si duermes de costado, alterna el lado en el que duermes. Dormir en el mismo lado todas las noches puede causar dolor o desequilibrio muscular.
    Evita dormir boca abajo si tienes dolor en la espalda baja.

  4. Utiliza el calor para aliviar el dolor en la espalda baja antes de ir a dormir.

    Usa una botella de agua caliente o una almohadilla térmica para aplicar calor a las áreas que te causan dolor.

Otras medidas:

Ejercicio.
Las actividades aeróbicas regulares de bajo impacto (aquellas que no deforman o sacuden la espalda) pueden aumentar la fuerza y la resistencia en la espalda y permitir que sus músculos funcionen mejor.

Caminar y nadar son buenas opciones.

Hable con su médico acerca de qué actividades son las mejores para usted.

Construir fuerza muscular y flexibilidad. Los ejercicios de músculos abdominales y de espalda (ejercicios de fortalecimiento del núcleo) ayudan a condicionar estos músculos para que funcionen juntos como un corsé natural para la espalda.

La flexibilidad en las caderas y las patas superiores alinea los huesos de la pelvis para mejorar la sensación de la espalda. Su médico o fisioterapeuta puede decir qué ejercicios son adecuados para usted.
Mantener un peso saludable.-
El sobrepeso tensiona los músculos de la espalda. Si tiene sobrepeso, recortar puede prevenir el dolor de espalda.